Oligoelementos para alimentación animal

Oligoelementos para alimentación animal

Esencialidad y toxicidad: la nueva frontera

Hoy en día sabemos que es probable que las propiedades de un material a escala nanométrica sean distintas de sus equivalentes en un tamaño mayor. Las nanopartículas presentan nuevos comportamientos que crean oportunidades en numerosas aplicaciones, como el suministro de nutrientes y moléculas altamente biodisponibles para los seres vivos. Para adquirir el grado de confianza necesario para aplicar esta tecnología en la cadena alimentaria humana y animal, debemos subsanar las lagunas existentes en el conocimiento actual de las propiedades fisicoquímicas y ecotoxicológicas de estos materiales. www.newscientist.com/movie/nanotechnology-interactive

Elementos esenciales para satisfacer las necesidades fisiológicas de los animales

Al contrario de los que sucede con los seres humanos, los alimentos convencionales no contienen cantidades suficientes de oligoelementos presentes de forma natural en los ingredientes del pienso como para satisfacer las necesidades fisiológicas de la genética actual de los animales de producción. Por tanto, se recurre a los suplementos para evitar posibles deficiencias clínicas. Añadir fuentes de oligoelementos a la alimentación cubre las necesidades básicas de los animales en cuanto a mantenimiento, crecimiento y necesidades específicas con vistas a la producción (el feto, huevos, leche, etc.).

 Esenciales para optimizar el rendimiento, la salud y el bienestar de los animales

Los oligoelementos intervienen en numerosas reacciones metabólicas. Los animales con deficiencia subclínica pueden no mostrar ningún síntoma externo, pero su rendimiento potencial y buena salud pueden verse reducidos. Un suministro adaptado de oligoelementos a los animales puede prevenir esta situación. Un pienso con una formulación adecuada de micronutrientes contribuye a la productividad de la cadena de cría y producción animal.

Esenciales para la alimentación humana

Los productos de origen animal comestibles (carne, huevos, productos lácteos, vísceras, etc.) contienen cantidades significativas de oligoelementos que son esenciales para la alimentación humana. Las fuentes de oligoelementos correctamente absorbidas y metabolizadas se depositan en los órganos y tejidos. En algunos casos, los productos de origen animal pueden enriquecerse con algunos oligoelementos que aportan fuentes de nutrientes enriquecidas de manera natural para el consumo humano. Otros ejemplos del efecto potencial de las formulaciones con oligoelementos en la alimentación animal incluyen la interacción con el metabolismo de los lípidos, que rebaja el contenido de colesterol, o la reducción del deterioro oxidativo, que puede alargar la fecha de caducidad de los productos terminados.

Esenciales para el valor del estiércol

Los residuos generados por el ganado son un producto secundario de la producción animal, pero pueden reciclarse o reutilizarse aprovechando todo su valor. En los sistemas vegetales y animales equilibrados, su concentración de nutrientes es beneficiosa para la producción agrícola. En lugar de consumir fertilizantes fabricados con recursos minerales no renovables importados de minas lejanas, los agricultores tienen la oportunidad de dar valor al estiércol y los residuos de la ganadería y la avicultura que se producen localmente.

Tóxicos en proporción excesiva en la alimentación animal

Los casos de toxicidad pueden ser agudos, muy rápidos y graves o crónicos, sin signos clínicos fácilmente detectables. Es posible obtener un diagnóstico efectuando medidas analíticas en animales vivos o mediante la autopsia en animales muertos. Para evitar un suministro excesivo, el conocimiento científico progresa en la mejora de la definición exacta de las necesidades alimentarias de cada una de las categorías de animales. Para administrar los micronutrientes de la manera más precisa posible, los fabricantes de premezclas y de piensos deben emplear fuentes de oligoelementos con propiedades físicas y tecnológicas óptimas.

Tóxicos cuando están presentes en exceso en el suelo y el agua

En zonas geográficas con una gran densidad animal, puede haber un desequilibrio creciente en nutrientes entre los excrementos de los animales y la capacidad de absorción de las cosechas vegetales, lo que resulta en una posible acumulación en el suelo y el agua. Algunos oligoelementos, como el zinc y el cobre, pueden considerarse metales pesados cuando están presentes en exceso en el medio ambiente. Existen algunas soluciones nutricionales que previenen este problema. El marco regulatorio puede limitar el contenido de algunos metales en la alimentación, como la Directiva Europea vigente desde 2003.

Tóxicos cuando están contaminados por sustancias indeseables

Debido a que los oligoelementos pueden extraerse de minas donde hay sustancias indeseables presentes de forma natural, algunos lotes pueden contener una concentración excesiva de metales pesados (arsénico, cadmio, mercurio o plomo) y dioxinas. Ha comenzado a implementarse una estricta normativa destinada a prevenir la contaminación en el origen de la cadena alimentaria humana y animal.

Tóxicos si no se manipulan de forma segura

Los oligoelementos deben fabricarse, transportarse y manipularse de modo que se evite cualquier daño al medio ambiente y a los seres humanos. Estos aditivos alimentarios se incorporan en tasas de inclusión muy reducidas que pueden ser, por ejemplo, de 100 gramos por tonelada de pienso completo. Sus partículas deben ser lo bastante finas como para que la mezcla sea homogénea en el pienso, con el fin de que ningún animal sufra carencias nutricionales, pero sin que formen nubes de polvo que pudieran ser peligrosas para los operarios. Algunos oligoelementos esenciales son sustancias irritantes o incluso están clasificados como CMR (carcinógenos, mutágenos o tóxicos para la reproducción). La salud laboral es una preocupación en auge en la industria de los piensos.